¡Una de cortos!

¡Una de cortos!

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Autor: Jordi Rocandio Clua
Título: ¡Una de cortos!
Extensión: 139 páginas
Edición: Letra Minúscula

Jordi Rocandio Clua, el autor de la obra que hoy nos ocupa, es, además de escritor, profesional de la educación; Maestro de Educación Primaria, especializado en Educación Física. Compagina ambas actividades y, como escritor, colabora en el blog de David Gómez HidalgoCruce de Caminos y en el de Alejandro LeibowichAnecdotario Urbano. Además, también publica artículos y relatos en el suyo propio, JORDI ROCANDIO CLUA -lee primero,escribe después-. Pero no acaba todo aquí; estamos hablando de un hombre con una extraordinaria capacidad de trabajo y, a lo mencionado, hay que añadir el hecho de que durante todo este año 2019 participa en el reto Ray Bradbury que, por si no lo sabéis, consiste en escribir un relato corto cada semana, lo que supone la friolera de 52 cuentos. ¡Ah!, y, digo yo que será para no aburrirse en los ratos libres, está escribiendo su primera novela que, según tengo entendido, verá la luz este mismo año.
En esta entrada, me propongo reseñar su recientemente publicada obra ¡Una de cortos!, de la que, para no faltar a la costumbre, transcribo el texto de la contraportada que, en esta ocasión, será el facilitado en Amazon como Descripción del producto ya que la he leído en versión digital.

«Cortos, precisos, certeros, centrados en el vértigo de las acciones y eludiendo sabiamente los caminos digresivos, ¡Una de cortos! reúne un conjunto de relatos que son verdaderas máquinas de contar. Con una prosa precisa y ágil, conduce al lector por una serie de universos narrativos que se caracterizan por la diversidad. Diversidad temática, en primera instancia, pues el libro se desplaza por asuntos como el narcotráfico, las relaciones familiares, la soledad, la amistad y sus desencuentros, el desarrollo de la vocación artística o la lucha humana por el poder en un hipotético futuro. Diversidad de enfoque también, pues junto a un realismo mesurado, que desvela facetas cotidianas de nuestro tiempo, incorpora también visiones del mundo en las que irrumpen lo mágico y lo maravilloso. En suma, se trata de relatos que recuperan la antigua facultad de contar y que, por tanto, ofrecen al lector la oportunidad de experimentar el placer que la narración ha procurado a los hombres de todos los tiempos».

He de decir, antes de dar mi opinión, que no soy lector habitual de relatos cortos y que, cuando empecé ¡Una de cortos! lo hice con cierta prevención. Craso error el mío porque en menos de dos minutos ya estaba atrapado; se trata de uno de esos libros que, una vez los empiezas, te es difícil dejarlos.
Todos los relatos, menos el último, son cuentos cortos, pero no tanto como para poder ser considerados microrelatos. Al haberlo leído en versión digital, no puedo decir el número de páginas que tiene cada uno, pero para establecer una referencia diré que el tiempo necesario para leerlos es de entre cinco y diez minutos como promedio (menos el último, El talismán, que requiere algo más).
Combinado lo dicho en el párrafo anterior con el hecho de que la prosa de Jordi Rocandio es ágil, precisa, muy cuidada y no se pierde en frases alambicadas ni hace uso de un léxico extraño o rebuscado, el resultado es sorprendentemente placentero. Y digo que es sorprendente porque los temas tratados, a veces, son proclives a excitar sentimientos muy alejados del placer. No quiero decir más por no destripar.

Solo añadiré que el placer lo proporciona la lectura en sí misma, la manera fácil en que las frases se van sucediendo y la forma en que las ideas que estas expresan van entrando en nuestro cerebro. Es evidente, y de agradecer, que Jordi Rocandio ha puesto todo su empeño en escribir algo que, sin hacer concesiones en cuanto a la calidad literaria, sea al mismo tiempo asequible a cualquier clase de público. ¡Y a fe que lo ha conseguido!
Y como todo lo bueno, más si es breve como se da el caso, deja poso. El libro se puede acabar en una tarde con toda facilidad, pero, a poco que el lector sea persona sensible, continuará generando actividad en sus neuronas durante bastante tiempo.
Solo me queda, pues, felicitar al autor y advertir al público en general de que hará mal si se pierde ¡Una de cortos!


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