Muerte en los Hamptons

Muerte en los Hamptons

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Autor: Ana Bolox.
Título: Muerte en los Hamptons. (Las cosas y casos de la señora Starling)
Edición: Autoeditada en en Amazon, 2018.
Extensión: 260 páginas

No parece necesario decir a estas alturas que, siendo un libro de ficción de Ana Bolox, se trata este de una novela policíaca. Nos hallamos ante la segunda entrega de la serie “Las cosas y casos de la señora Starling” y, por tanto, frente a la perspectiva de pasar un buen rato en compañía del inspector Crawford, de de Anne y James Starling, de algún que otro malévolo personaje y de un nutrido coro de “sospechosos sospechosísimos” revoloteando entorno a los anteriores para deleite del lector.
En Muerte en los Hamptons, al contrario que en la anterior aventura de la muy bella, simpática y todavía más impertinente señora Starling, la autora casi abandona los espacios abiertos y concentra la acción en el interior de la mansión de los Carnegie. Allí hace evolucionar a sus personajes de forma que, entre todos, van construyendo un laberinto por el que perderse a gusto en la confianza de que al final, cuando nuestro sistema nervioso esté al borde del colapso, Mamá Bolox nos cogerá de la mano y nos conducirá hasta la luz.

No diré más de los hechos que relata la novela porque es peligrosísimo hacerlo sin destriparla (no quiero usar la expresión hacer spoiler disponiendo el español del magnífico verbo destripar, en el diccionario desde 1884). Si diré, en cambio, que los mencionados hechos llegan al lector a través de un texto conciso, terso y bien construido. También es necesario, antes de dar por concluida esta pequeña reseña, hacer mención del ritmo: simplemente fantástico, siempre in crescendo, coadyuvando a lo largo de las, aproximadamente, doscientas setenta páginas  a crear la necesidad cada vez mayor de pasar la hoja y continuar leyendo la siguiente. Lo de “pasar la hoja” está dicho en sentido figurado porque mi lectura ha sido en formato digital.
Y ya que la autora se lo permite, ¡porqué no yo! Entiéndase este último párrafo como un respetuoso guiño a la que fue gran maestra en estos menesteres de poner los pelos de punta a la gente, Agatha Christie. Si os gustan sus novelas, leed esta; no os defraudará.


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