Crimen en la posada «Arca de Noé»

Crimen en la posada «Arca de Noé»

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Autor: Molly Thynne
Título: Crimen en la posada «Arca de Noé»
Título original: The crime at the Noah’s Ark
Extensión: 300 páginas
Edición en español: dÉpoca (marzo de 2018)

 

Crimen en la posada «Arca de Noé» es una novela de misterio cuya acción se desarrolla en la primera mitad del pasado siglo XX (concretamente ve la luz en el año 1931), época dorada de este tipo de literatura cuya principal representante, o al menos la más conocida, fue Agatha Christie.
La obra que nos ocupa está en la línea de «la reina del misterio». Sin afirmar, ni tan solo insinuar, que las dos autoras se copiaran entre sí, no deja de llamar la atención el hecho de que ambas usen una misma circunstancia como desencadenante de sus respectivas tramas. Me refiero al aislamiento sufrido por los personajes a causa de una tormenta de nieve, detonante en Crimen en la posada «Arca de Noé» y en Asesinato en el Orient Express.

Sinopsis:

Para que quien proyecte leer esta novela se haga una idea previa de lo que encontrará, reproduzco a continuación el texto de la contraportada.

«Un grupo de personas que se dirigían a un lujoso lugar de vacaciones se ven forzadas a tomar alojamiento en la posada “Arca de Noé” debido a una intensa nevada.
En la hospedería en la que se ven aislados compartirán estancia con el Dr.Constantine, un astuto maestro de ajedrez. Entre los demás huéspedes encontramos al exitoso novelista Angus Stuart, la aristocrática familia Romsey, un par de viejas solteronas, un viajante de comercio y un incontrolable comandante cuya afición a la bebida le lleva a intentar sobrepasarse con alguna de sus bellas compañeras de «encierro». Así las cosas, uno de los huéspedes aparece asesinado.
El Dr. Constantine, ayudado por dos de los hospedados, se verá forzado a investigar este brillante misterio antes de que el asesino logre huir o alguien más aparezca asesinado».

Mi opinión personal:

Molly Thynne sabe atrapar al lector. Y no solo sabe eso; sabe un montón de cosas más.
Sabe construir una trama policíaca de misterio, exponerla y llegar al final sin dejar cabos sueltos. Sabe construir personajes consistentes. No muy reales, hay que decirlo, pero si, repito, consistentes.
Sabe crear escenarios y dotarlos de ambiente.
Sabe también conducir el desarrollo de la acción para, usando esos personajes, conseguir que los acontecimientos sucedan de una forma aparentemente natural y vayan envolviendo la mente del lector en una complicada y sorprendente tela de araña. Así consigue que quien se sumerge en la lectura de la obra quede atrapado y desee pasar una hoja más antes de poner el marcapáginas para continuar al día siguiente.
Sabe, en definitiva, escribir una novela de suspense.
Como único pero, cabría decir que, en algunos momentos, los cruces de las subtramas y los movimientos de los personajes llegan a ser complejos hasta el punto de obligar al lector a retroceder un par de páginas so pena de arriesgarse a perder el hilo. Pero eso, tratándose de una novela de misterio, quizá pudiera considerarse más una virtud que un defecto.
Además, para acabar de arreglarlo, nos encontramos con una edición esmerada que, sin ser lujosa, cumple con creces y se distingue para bien del resto de sus compañeras de escaparate.
Sorprende la portada por la calidad de la ilustración y, en el interior, volvemos a sorprendernos por el resto de dibujos, estos en blanco y negro, que adornan profusamente el relato. Todos ellos, según consta en la página de créditos, son originales de la época y se deben a Clarence F. Underwood. Collier’s.
En resumen: se trata de una obra de muy recomendable lectura, que ningún adicto al género debería perderse.


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